
Os invitamos a acompañarnos a la presentación del libro de Sofía Montero con la participación de Isabel Bernardo, Fernando Castaño, Fernando Díaz San Miguel y Roxana Sánchez Seijas.
... nos vemos.



Por la mañana taller de escrirura a cargo de Juanjo. En la foto Arnaud Delage, Silvia Martínez García, Juanjo y Fernando Díaz San Miguel.
Por la tarde lectura en la Plaza Mayor de gente de la tertulia o la revista: Fernando Díaz San Miguel, Marta Aliste, Juan José Mediavilla, Javier Del Burgo y Luís Somoza. La música la pusiero FREAKS4BEATS, que supieron captar a la perfección el asunto.
Si las palabras y su música suenan es porque en su interior esconden su indescifrable laberinto: un trazado que nos conduce al silencio y a la conformidad de lo callado. Silencio solo interrumpido por las sirenas broncas de las naves que, en busca de ese oscuro misterio, parten del muelle hacia el mar bravío. Atrás se deja todo: ciudades, azoteas, corazones y rostros, ahora desconocidos tras la niebla y el humo de los barcos.
J.R.R.



Josefa Sánchez Sousa lee “La gabarra”, nueva versión ampliada de un relato costumbrista. Tal vez demasiado ampliada opinan algunos que creen que ahora está más hecho pero le sobran algunos párrafos. Gabriel Cruz Calvo dedica a su mujer una descripción del paisaje ya sin ella.Un pintor nos prometió un cuadro.Ahora, en New England, sé que ha muerto. Sentí, como otras veces, la tristeza y la sorpresa de comprender que somos como un sueño.
Pensé en el hombre y en el cuadro perdido. (Sólo los dioses pueden prometer porque son inmortales)
Pensé en el lugar prefijado que la tela no ocupará.
Pensé después: si estuviera ahí sería con el tiempo esa cosa más, una cosa, una de las vanidades o hábitos de mi casa, ahora es ilimitada, incesante, capaz de cualquier forma y cualquier color, y no atada a ninguno.
Existe de algún modo. Vivirá y crecerá como una música, y estará conmigo hasta el fin. Gracias Jorge Larco. (También los hombres pueden prometer, porque en la promesa hay algo inmortal)

GUITARA ESPAÑOLA
Que disen los sones de tu guitara
Después de media noche,
Que disen tus dedos en tocando el esprito
Después de media noche,
Que dise mi alma cuando los sones de tu guitara
Ablan con mi esprito,
Que disen mis dedos que tocan lo lonjano
Que toca a aqueya alma que tocó mí esprito
Meso tus dedos que tocan los sones de tu guitara
Después de media noche.
Ya pasaron dias sobre dias
Y ainda me acompanian los sones de tu guitara
Que me yevan a la primera luz de las madrugadas
Y quedan en mis oidos asta cayer las tadradas,
Entonses el orisonte se inche de tristesa
En buscando a la desaparesida alma
Que aparisio como un visaje
En aqueya media noche lonjana
En sintiendo los sones de tu guitara
Que tocaban mi esprito y ablaban con mí alma.Margalit Matitiahu (hebreo, מַרְגָּלִית מַתִּתְיָהוּ) (Tel
Aviv, Israel, 1935) escritora israelí en hebreo y ladino.
Luis García-Camino lee un poema antitaurino titulado La verdad de la hora, e Isabel Torremocha Verbo, poema sentido y dolido que necesita más de dos lecturas. Tras ella Sofía Montero lee Catarsis, que Fernando complementa con un pensamiento de Giacomo Leopardi entorno al tema de la muerte, libro que ha traído también de la mano de Colinas como traductor. Josefa S. Sousa da el estoque final al tema con La tierra me llama.
Mª Jesús Bernal nos trae hoy el poema La luz interrumpida de Luis Rosales y un poema de Alejandra Pizarnik, con aposiopesis, que nos hace discutir (otra vez) sobre el tema del ritmo, camino a ninguna parte. Roxana Sánchez Seijas cierra con un poema breve y redondo.
Aprovechamos los dos últimos minutos para que Luis Somoza nos lea el otro poema, que con dudas nos leyó la semana pasada fuera de la tertulia, con caña y pincho, en la Cafetería Unamuno.


la memoria o la cárcel, sinonimia perfectaFernando Díaz San Miguel lee el poema número 6 de "Agosto", y siguen Emilio Papel con "A los fans de lo metapoético", Juanjo Mediavilla con "Destruyendo altavoces" del libro No personal que en breve verá la luz.

Mañana y pasado mañana (26 y 27 de octubre) nos veremos casi todos en el "X Encuentro de Poetas Iberoamericanos", a partir de las 20:00 h, en el Salón de Recepciones del Ayto. de Salamanca.… amigos, a quien amo
sobre todo tesoro…
Fray Luis de León: Al Maestro SalinasDentro de poco tiempo, ya enseguida, comenzaré a salir a esa intemperie invernal del jubilado. Seguramente lograré el sosiego que, en tantas ocasiones hemos añorado los profesores, porque…
…un profesor no es más que un desterrado
de anhelos, de aventuras, de mundos imposibles,
que aceptó la tarea de descubrir los sueños
de esos chicos y chicas que fueron sus alumnos.
Un profesor no es más que un inventor de sueños,
un creador de futuros espléndidos, posibles,
que, a veces, serán ciertos –la vida es caprichosa–
y otras veces, acaso, ese futuro próximo
se asomará a sus almas afilando las garras.
Un profesor enseña a luchar en el tiempo
a veces, contra el mundo, a veces contra todo;
pero siempre mostrando el lado de la vida
donde habita en silencio la voz de la esperanza.
El profesor anima a luchar en el mundo;
muestra todo lo oculto, lo difícil, lo abrupto
de nuestro caminar; pero –como el poeta–
dirá que, de la vida, no importa la llegada;
más que eso: lo que importa
es el saber llegar.
Amigos, profesores, compañeros del alma,
no cejéis en la búsqueda de la felicidad;
sólo quien es feliz será sabio algún día.
A vosotros os debo mi vida satisfecha,
mi paso por las aulas amables del “Fray Luis”;
podéis estar seguros de mi agradecimiento
por todo lo que pude aprender estos años,
por todo lo que fuisteis vosotros para mí.
Y vedme ahora aquí, al final del camino
feliz de mi regreso a esa vida tranquila
en la que añoraré, sin duda, mis recuerdos
de tantas, tantas horas, en vuestra compañía.
Procurad no olvidarme, que la feliz memoria
es garantía de eterna perdurabilidad.
Tampoco yo os olvido; nos seguiremos viendo
por otros derroteros; seguiremos buscando
el sol cada mañana, la nieve de las cumbres,
la risa de las nubes, la justicia del mundo…
con un andar más lento: pero, al fin: caminar.(con mi gratitud a D. Antonio Machado)
Luis Gª-Camino Burgos
Celia Camarero lee un cuento escrito a raíz de la nueva campaña de prevención del cáncer de mama contra la que muestra su desacuerdo. Fernando Díaz San Miguel visto el tono que toma la tertulia, lee una nota de su cuaderno de viaje titulada “Vivimos en un mundo de locos”. Luis Somoza lee el relato “Perturbación 1”, un muy buen relato que comentamos. Asiste por primera vez Marce Hernández Alonso que se reserva para la próxima semana. Josefa Sánchez Sousa, con una meditación sobre la obra de Sery C yLA SED
Texturas de tu piel
bañan mi fuego
en cúpulas de luz.
Despierta en el cristal de la mañana,
sello tu manto con perfiles
que nievan nuestro deseo.
Primera tertulia del curso en la que comenzamos hablando de arte contemporáneo. A partir de un texto de Charles Simic sobre la obra de Joseph Cornell, hablamos de los pianos preparados de John Cage y teorizamos sobre la concepción actual de lo que se supone o se entiende que es creación en el arte. La conclusión de algo que no tiene conclusión la formula Emilio Papel: “el arte contemporáneo, desde los años 40, no ha salido del dadaísmo”.La amistad es un arte tan depurado que casi siempre se lleva el primer premio.
Tras Sofía Montero e Inma Croche y la “Senderofoliasis” de Luis Somoza, cierra Pepita con un texto más amplio: “La realidad rasga el viento”.

Luis Somoza nos convoca para tertulia extraordinaria, tertulia veraniega que hacemos en una terraza del Parque de la Alamedilla, junto a la Plaza de España.



la belleza se apellida pájaro amarilloHablamos de René Magritte y después de Mª Carmen, Pepita S. Sousa nos lee "Copión". Asisten también Lorena Escudero, Juanjo Mediavilla, Emilio Papel y Fernando Díaz que lee dos breves poemas del Libro del Hambre, Higinio Martín que lee la "Oda a la sencillez" de Pablo Neruda.
y Josefa Sánchez Sousa lee el texto "Tertulia" y Díaz San Miguel tiene dudas con su poiema Hotel en Lisboa y después de Sofía Montero se vuelve a leer el poema de Luis que Isabel Bernardo no llegó a tiempo de escuchar.
"No dejar otras huellas
que las de unas palabras
que buscan ser señal
de un paso por el mundo
y de un modo de estar
consigo y con los otros"Autor: José Luis Puerto
Calambur Poesía, 44
104 págs.
Madrid, 2004
I.S.B.N.: 84-96049-57-4


Despierto al sueño que guarda la existencia en un pañuelo.Por orden colocados Inma Croche y Luis Somoza, sigue Juanjo con un segundo texto (ella llorando, luego fundido en negro...) y cierra Fer con la lectura de dos poemas de José Emilio Pacheco seleccionados por Francisca Noguerol y Juan Antonio González Iglesias para la antología Epitafio del Fuego:, pero ya no recuerdo si este fue uno de los poemas que se leyeron:
FOTOS
No hay una sola foto entonces.
Mejor así: para verte
necesito inventar tu rostro.
Así será, como apagar de un duro golpeLe siguen: Luis Somoza, Aurora Arce Cifuentes, Marisa Álvarez San Millán que nos el primer capítulo de una historia de ciencia-ficción, Miguel García-Purarino que lee En esta ciudad no funcionn los espejos, Inma Croche, Josefa Sánchez Sousa, Roxana S. Seijás, F. Díaz San Miguel y por último Sofía Montero cierra con Tu rincón.
la factoría en ascuas del cerebro,
aniquilar un vivo fondo de memorias;
haces inmensos de cables microscópicos
engranajes rotando semvientes
mecanismos de pulpas y de nervios.
Así se hará, como un colapso de astros en silencio. (...)

«Desearía yo un vaso de vino con gaseosa,Eva Mª que lee un poema de Amparo Martín, Marcial González Serrano, Aurea Martín Calderero con «Deseo», Pepita S. Sousa con un cuento, Inma Croche e Isabel Bernardo que lee otro fragmento de «Sur» y cierra con «Diario», notas en prosa al poema.
[...] ser el dueño del miedo de los demás.»
TRES POESÍAS, 2
He preguntado no sé cuántas veces
Pero nadie contesta mis preguntas.
Es absolutamente necesario
Que el abismo responda de una vez
Porque ya va quedando poco tiempo.
De Versos de salón (Santiago, Nascimento, 1962)

El final es químico y en principio fue el verbo.
Luis Somoza

NI lo terrible ni lo bello.
Lo nunca dicho, lo impensable.
Lo que se esconde más allá de en ningún sitio.
Lo que inexiste en cada preexistencia.
Lo que nos busca y desencuentra nuestra muerte.
Lo incontestable. Lo que nunca se somete a la verdad.
Lo que anhelamos al matar el propio anhelo.
El sustentorio del vacío.
La oscuridad que nutre el centro de la luz.
La iluminada que macera en el misterio.
La causa desangrada de la vida,
la vida que no es vida y que tampoco
acaba de ser muerte ni aún rebosa
mascullación eterna de algún verbo.
Lo que se esconde en la tristeza
porque es lo abominado en la tristeza.
Lo que nos duele siempre, lo que amansa
nuestro dolor final.
La llaga de la gloria y la razón
por la que en el dolor seguimos caminando.
Ni abstracto ni concreto.
Lo que ni está ni nunca se ha marchado.
Lo que es la muerte toda vez que ha sido muerte.
Lo que engendra el placer
y hace el placer perecedero.
Lo insustancial que todo lo abastece.
Lo que no es fuerza ni es cansancio.
Lo que es amor, lo que no es nada,
eso.
ÓSCULO
Nuestro beso secreto
permanece en el aire.
Y te acaricia siempre,
aunque tú no me veas.
Éste mi beso eterno
siempre estará contigo
aunque pase la vida,
a través de la muerte
en los días sin término.Salamanca, 20-12-2006
Josefa Sánchez Sousa
(c) Emilio Méndez



La traviesa de la marquesina se doblo hacia atrás formando una "L".
La cabeza de mi acompañante estalló por los aires.
De la tierra comenzaron a salir muñecas, armadas hasta los dientes
con sonrisas de aluminio cromado y echando espuma por la piel
y la peste...
Se extendía por todos los barrios de Salamanca.
Nuestras tropas lograron finalmente irrumpir en la ciudad por la puerta meridional. Mi sección estaba estacionada en un jardín de la periferia, a la sombra de cerezos calcinados, y esperaba órdenes. Pero cuando oímos la estridencia de los clarines en la puerta meridional, nada pudo detenernos. Empuñamos las primeras armas que nos cayeron sobre los hombros del compañero más próximo, aullando nuestro grito de guerra: "Kahira Kahira", galopamos en largas filas por los charcos de la ciudad.
En la puerta meridional, no encontramos ya más que cadáveres y un gran humo amarillo que pesaba sobre el suelo y lo cubría todo. Pero no queríamos ser sólo la retaguardia y por eso nos metimos enseguida por algunos estrechos callejones laterales que hasta entonces se habían visto libres de lucha. La puerta de la primera casa voló en astillas al primer golpe de mi pica, e irrumpimos en el pasillo con tal furia que al principio chocamos entre nosotros. Un viejo nos vino al encuentro por un largo corredor vacío. Viejo extraño: tenía alas. Grandes alas desplegadas, cuyos bordes externos superaban su propia estatura.
—Tiene alas —grité a mis camaradas, y los que estábamos al frente retrocedimos un poco, todo lo que nos lo permitieron los que teníamos a la espalda.
—Ustedes se maravillan —dijo el viejo—, pero todos nosotros tenemos alas, pero no nos han servido de nada y, si pudiésemos nos las arrancaríamos.
—¿Por qué no huyen volando? —pregunté.
—¿Huir volando de nuestra ciudad? ¿Abandonar la patria? ¿Nuestros muertos, nuestros dioses?
Franz Kafka, Cuadernos en octava
Sin ti, a solas,
deambulo por el otoño.
Mª José Martín Gurrea

ALBANIO
Luis Cernuda
Tuviste miedo siempre de escribir estas líneas,
como el que ofrece algo de poco precio,
ni mirto ni laurel,
algún ramajo seco y a la vez pretencioso
o se acerca demasiado a la brasa creadora,
al insondable fuego
que consume al poeta en su crisol de ascuas,
devastador y bello y deslumbrante,
salamandra de oro cuya vida es la lumbre.
Cuántas veces, Sevilla
irreal de blancor y de azahares,
buscaste aquel aroma, aquel silencio,
aquella luz suspensa en hermosura
que eran su huella clara,
pisada y sortilegio,
latir de su presencia repentina
y que iba más allá de aquel magnolio,
de aquel compás en sombra,
de aquella luna grande
que en la Semana Santa asciende pura,
toda escenografía
y a la vez armonía indiferente
sobre una ciudad enfebredida.
En el viejo rincón universitario
el becqueriano ángel,
veste de mármol sobre falso túmulo,
guardaba su secreto corrosivo
abandonado al tiempo, al visitante
cada vez más escaso,
sin saber nada suyo ni de Bécquer,
máscara de una gloria oficial
en una patria
ignorante y hostil a la poesía.
Al pie de la memoria,
por lo que habías oído, ibas
a la calle del Aire
o aquella otra de los Mármoles,
de itálicas columnas que jaspeaban
jaramago y ortiga punzadora.
O en el grutesco aljibe del Alcázar
en verdinoso laude de agua intentabas
descifrar, movediza, la escritura
del limón o la adelfa.
Fugacidad angustiosa del tiempo estremeciendo
estatua, hoja, surtidor, relumbre
de aves por las copas de la tarde,
melodía ya eco,
aunque allí pareciera
detenerse el fluir, intemporal, eterno.
La distancia y los años levantaron
el mito de cristal, torre de hastío,
engreimiento de cisne desdeñoso,
el reservado orgullo atrabiliario,
leyenda de despecho,
isla, armiño, monóculo.
Y se hizo el silencio,
el mar estaba en medio como un muro,
mientras inmarcesible tu poesía
doraba frutos en las altas ramas :
labor, fidelidad, esfuerzo, encendimiento,
mesura, lealtad, dignidad, cegadora
belleza,
virtudes raras en la selva hispana.
Pero tus lentos ojos no vieron más el sur
y tu tumba está lejos.

Contemplo la zozobra de los juncos
plegad ante la tarde.
Envejecemos cuando nos doblegan.
Celia Camarero: "España, 2006"
Hemos estado: Celia Camarero, Juan José Mediavilla, Luis Somoza, Sofía Montero, Mª José Martín Gurrea, Inma Croche, Fernando Díaz San Miguel y Pepita Sánchez Sousa.
Luis propone, a modo de proyecto común, en el estilo del A partir de aquí que escribe con Lorena y Fernando, que escribamos entre todos una especie de Biblia, ¿un Tlön, Uqbar, Orbis Tertius para la tertulia? Fernando ve más viable escribir la histori de un edificio, asignar a cada tertuliano un piso (7ºA, 3ºB, 4ºD) y que a partir de ahí se desarrollen historias que se entrecrucen, pero sin cruteríos tipo Aquí no hay quien viva.
En fin, ahí quedan las ideas...

Estuvimos: Fernando Díaz San Miguel, María Andrés, Marta Aliste, Mamen Somar, Josefa Sánchez Sousa, Luis Somoza, Inma Croche, Lorena Escudero, Cristina García-Camino. En torno al tema de la soledad compartida y las soledades multitudinarias que alguien sacó este es el poema de Charles Bukowsky que mencionamos...
a solas con todo el mundo
la carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro ya veces un alma,
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado
y nadie encuentra al
otro
pero siguen
buscando
de cama
en cama.
la carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.
no hay ningunaposibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
nadie encuentra jamás
al otro.
los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan
nada más
se llena.
Charles BUKOWSKY: Alone with everybody
Motor para empezar el curso con ánimo, casi todos merecen la pena. Pongo un enlace sobre todos aquellos de los que encuentro algo en la red, para que juzguéis vosotros mismos, que en literatura el lector, cada uno de ellos, tiene la verdad. En la hora de la verdad tengo ganas de veros a todos.

Octavio Paz. Un afrancesado sacerdote de la nueva religión de los conceptos en los que la deconstrucción lo significa todo. Después de los derrumbados ídolos de Marx y Freud, lo que se lleva ahora no es ni fumar opio ni esnifar cocaína, es el meterse dos dedos a la garganta para vomitar todas las palabras que nos desayunamos. La única con capacidad de regurgitarle es la Sor Juana, con la que tiene idilios trascendentales. En poesía, extraño brujo, amalgamador del haiku y la mística hindú, al que se le olvidó meter en la poción mágica los ojos de Huidobro, el polvo de cuerno de Espronceda y el testículo de Quevedo, y tan sólo le salió una sopa de verduras rancia con sabor a prosa escalonada. Jamás llegó andando al Zócalo, se quedó en San Ildefonso levantando un altar a Althusser y Derrida, junto al que danzó infinitamente rogando que los lectores de sus poemas pudiesen separar todo el trigo de la caca.
Contigo llegó el insomnio
y elamargo del limón.
Marta Aliste
Asistimos: Luis Somoza, Marisa San Miillán, Marta Aliste, Marcial González Serrano, Sofía Montero, Mª José Martín Gurréa, Lorena Escudero, Josefa Sánchez Sousa, María Martín Benito, Inma Croche, Fernando Díaz San Miguel, Eva Mª Sánchez Martín





Un año tan bueno como cualquier otro para comenzar, o intentar, un nuevo espacio en el que hablar de literatura. Después de la reunión de hoy, como cada jueves a las ocho en el Ateneo de Salamanca, creo que a todos nos ha parecido una buena idea esta forma de encuentro que complementa a la de la tertulia tradicional, y en la que podemos colgar ideas, propuestas, cosas que hacemos y sobre las que queremos debatir, lecturas que queremos compartir con los otros, suma y sigue. A ver si nos animamos todos e intentamos dar a este sitio una forma que lo haga nuestro. En la reunión de hoy estuvimos:, Patricia Bolaños González, Inma Croche, Fernando Díaz San Miguel, María Martín Benito, Juan José Mediavilla, Sofía Montero, Eva Mª Sánchez Martín, Roxana Sánchez Seijas, Josefa Sánchez Sousa, Luis Somoza, Mamen Somar, María José
¡Moved ficha!
Artesanos de la palabra«[...] Algún día saldré por esa boca, llegaré hasta ti.
Soy un terco invento de mí mismoque no pierde la fe.
Te diré las palabras, en toda su pureza.»
(de «Nada diré de mí», Fernando Díaz San Miguel)
«[...] Ocultar mi paradero y dividirme ante todo,Este taller tertulia comenzó en 1993. Más de diez años, pues, de existencia le dan cierta autoridad en un lugar donde el constante trasiego de gentes dificulta a veces la continuidad de las iniciativas. Sin embargo, un número suficiente de gente de la propia ciudad quizás es la garantía de una permanencia de la que los «transeúntes» pueden aprovecharse al mismo tiempo que enriquecer al grupo. A lo largo de estos años, gente de toda España y de Latinoamérica, principalmente, han aportado sus versos y sus opiniones sobre el trabajo de los demás. Ello se refleja en la revista que publican con el mismo nombre que el taller, y en la colección «Gárgola de poesía». Para editarlo, reciben la ayuda de la Junta de Castilla y León o de la Obra Social de Caja Duero. Porque, ya saben, como me dice Fernando Díaz, su actual responsable, todo el mundo dice que le gustan «estas cosas», pero son pocos, muy pocos, los que las compran. A pesar de ello, da la impresión de que ellos se sienten ricos: ¡tienen sus palabras! Y se tienen a sí mismos, porque se son fieles. (¡Ah! Son de su tiempo, también tienen web –www.revistaatril.com–, por si alguien quiere navegar con versos.)
renegar mi situación
ser un simple doble hombre.»
(Jorge Pascual)
«[...] No los malgastes, no, querida amiga,
sólo un deseo: déjame volar
a las moradas de tu ardiente pecho
cual cándida paloma de afecto y amistad. [...]»
(Luis Miguel Gómez Garrido)
«[...] Y meterme en el fondo del saco
para buscarme a ciegas
tanteando los márgenes del vértigo.
Dejar al pájaro batir sus alas de locura
y picotear el tuero de locura
y no atender al canto que alentara a Ofelia hasta las aguas.»(Enedina Iglesias)
«No sé qué más hacer para volver atrás,
para que tiemblen otra vez tus labios con los míos
después de tantos chicles, de tantos sellos y distancias.
No sé qué hacer para tener tu boca cerca,
para brindar tu amor, para ordeñar tus labios.
No sé qué más hacer cuando te marchas lejos
y mi dolor azul se llena de cerillas.»
(«Yogur de mí», Raúl Vacas)
Caligrafías completamente distintas (también algunas en ordenador) aparecen de cuadernos, de carpetas, o de un bolsillo. Se escuchan con la decisión de ser críticos y el deseo de no herir. Saben por propia experiencia que el poeta abre una parte de sus entrañas y con eso hay que tener mucho cuidado. Quizás no todos los versos sean de gran calidad – sería una ligereza mía juzgarlo–, pero lo son los sentimientos que los motivan y las personas a quienes pertenecen, y merecen el mayor de los respetos por tener la valentía de desnudar un poco de su alma ante un público atento.«[...] Bajen al pueblo, señores
bájense de la soberbia,
que sólo sois una brizna
nada más que el pueblo tiene.
Luchen ustedes solitos.
El que no gane, que pierda.
que yo lo parí, señores,
nada más pá cosas buenas.»
(de «Amor y coraje», Josefa Sánchez Sousa)
«[...] Despertaré, viviré,
amaré, reiré, soñaré...
Ya estoy soñando. [...]»
(de «El trance o la vida», Ana María Mesonero Pérez)
«De la última claridad emergeNo se crean. Eso de escribir no es tan ligero como parece. Ellos lo dicen: es duro oficio el de poeta, hurgando entre las palabras y los ritmos para que se adecúen a sensaciones, sentimientos e ideas. No se crean, se lo dice alguien que anda hace rato buscando palabras que se adecúen a ellos.
el delicado rostro de una muchacha
sobre el rocío de los prados
como un limbo de luz,
la nada en reposo
la maravilla quieta.»
(Maribel Domínguez)